WE TRIPANTU: salida de un nuevo sol

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Seguimos en pandemia y nada es igual. Esta contingencia sanitaria que vivimos actualmente nos ha cambiado la vida de forma radical en todos los aspectos. Ni hablar de disfrutar como antes libremente las visitas a parques nacionales y áreas protegidas, los ascensos a volcanes, paseos a caballo, expediciones en bicicleta, viajes a las termas, todo está suspendido hasta nuevo aviso por parte de las autoridades sanitarias. Y los ritos ancestrales y emblemáticos del mes de junio, no son la excepción.

En medio de todo este ambiente de emergencia por el Covid-19, se viene una de las celebraciones más importantes de nuestros pueblos originarios. Para entender el significado del We Tripantu o Wiñoy Xipantu es preciso considerar que este festejo está determinado principalmente por el ciclo lunar que controla la naturaleza, el tiempo, las lluvias, la vida animal y vegetal; también  tiene mucha relación con las creencias, filosofía, concepción del mundo, presente y futuro. El We Xipantu podríamos definirlo como el término del año viejo e inicio de otro, es así como los pueblos originarios de América del Sur celebran entre el 21 y el 24 de junio esta nueva salida del sol, tal como sus antepasados hicieron durante siglos. Es decir, los integrantes de estas etnias celebran la renovación de la naturaleza y el inicio de un nuevo ciclo.

Expertos antropólogos de la región de la Araucanía siempre han destacado la relevancia de esta cosmovisión mapuche. Según relatan en textos e investigaciones, para nuestro pueblo indígena significa la distancia máxima que puede alcanzar el sol respecto de la tierra. A partir del We Tripantu el sol comienza a regresar, por eso la traducción más comprensible a esta fecha es “año nuevo”, representando el renacer de la vida, esa que cuando el sol comenzó a alejarse de la tierra se adormeció poco a poco y que ahora cuando el sol regresa, vuelve a florecer.

Desde sus inicios el We Tripantu fue una celebración bien familiar, pero también donde las comunidades mapuche intercambiaban bienes, las energías se renovaban, tiempos donde habían cursos de agua con temperaturas que permitían realizarse un baño como ritual de limpieza y de adquisición de estas nuevas energías que iban a acompañar durante todo el año venidero.

Mientras que para la gente en general el 24 de junio representa prácticamente la mitad de un año calendario occidental, para los pueblos originarios de Chile y Sudamérica es el inicio de un año. El We Tripantu entonces para el pueblo mapuche no sólo es una fecha para revitalizarse como cultura, lengua y creencias, sino también como un momento relevante que le permite recordar a la sociedad que los mapuche siguen más vivos que nunca porque han sabido mantener una relación armónica con la naturaleza.

En la Araucanía el We Tripantu o año nuevo por supuesto es una fecha sagrada para el pueblo indígena porque como hemos explicado es el día más corto del año, pero básicamente el día en que empieza a retroceder el invierno, alargándose las horas de sol hasta el solsticio de verano. De la misma forma esta fecha cobra especial sentido para todas las comunidades mapuche pehuenche en el territorio cordillerano de la región donde este evento también es único. Una festividad sin embargo que ahora el 2020 será muy distinta.

La razón fundamental es la prohibición de juntarse en grandes grupos de personas debido a la normativa del distanciamiento social y las medidas sanitarias de resguardo. Por lo mismo, durante estos días previos a la celebración el llamado de las autoridades de gobierno, alcaldes y de los propios lonkos o líderes de las comunidades es a celebrar de manera íntima, en familia, con la misma espiritualidad y recogimiento pero en grupos reducidos. Así entonces los miembros de nuestro pueblo originario ya preparan el ánimo y la disposición para festejar de manera diferente.

Lo cierto es que hay que decir que la tradición será la misma. El ambiente con la familia y los seres queridos probablemente estará amenizado con historias de los más sabios en rukas (vivienda ancestral del pueblo mapuche) o en casas con calefacción a leña en una mesa que incluye carnes de cerdo, vacuno o caballo, muday (bebida de maíz de trigo o piñón fermentado) catutos, harina tostada, sopaipillas y tortillas de rescoldo, por nombrar algunas comidas típicas de la cultura indígena de nuestra tierra. Por ahora, deseamos un feliz año a una de las etnias más importantes en el cono sur de América, nuestro pueblo mapuche.

WIÑOL TRIPANTU! salida de un nuevo sol

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