FAUNA EN LA MONTAÑA: un fascinante reino animal

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Es cierto que seguimos confinados, que todavía no podemos viajar, aventurarnos y disfrutar de nuestras bellezas naturales, pero se han puesto a pensar qué ha estado pasando en estos últimos dos meses con la vida animal en nuestra cordillera andina? Habrá cambiado el comportamiento de la fauna nativa de esa zona? Son interrogantes que pudieran tener distintas respuestas dependiendo del conocimiento en la materia, pero es importante señalar que según los expertos la naturaleza animal podría estar revelando un panorama diferente al habitual. Es decir, sin estudios científicos o censos de fauna en mano, no podríamos aseverar por ejemplo mayor abundancia de aves y presencia de más mamíferos que viven en esta parte de la cordillera, pero es muy probable que esta condición se esté dando. Como lo ocurrido por cierto en el Santuario de la Naturaleza del río Cruces y Chorocamayo en la región de Los Ríos donde en un censo realizado recientemente por CONAF se contabilizó una cifra histórica de presencia de cisnes de cuello negro.

Innegable es que en estos días de pandemia ante la nula presencia de turistas, el silencio y la tranquilidad abundan en las montañas; escenario que podría estar facilitando la recuperación de especies en humedales, ríos y bosques. A ojos de una observación territorial simple de parte de especialistas existe la percepción de un aumento de la presencia de aves en el río Cautín y también en sectores urbanos de Lonquimay, Melipeuco y Curacautín.

En esta última comuna, según guías de turismo se han avistado especies como el pato cortacorrientes, los huairavos, el pato anteojillo y el Martín pescador también en el río Blanco. Mientras que ejemplares de traros juveniles se han visto incluso en plazas de Lonquimay.

Tampoco podemos desconocer que tenemos una rica diversidad de ecosistemas, lo que nos recuerda el mérito de Unesco que declaró gran parte de este territorio de la Araucanía Andina como una Reserva de la Biósfera; tal como lo hizo el año 2019 nombrando al Kütralkura como el primer geoparque de Chile. Por lo mismo, no es de extrañar que en nuestras reservas nacionales y áreas silvestres protegidas podamos encontrar aves como el cóndor, el aguilucho juvenil, el pimpollo, el quetru volador, el pato jergón, el loro choroy, el picaflor, el chucao, el pato correntino, el carpintero negro y el águila, por nombrar sólo algunas. Recordemos que en Chile tenemos más de 400 especies de aves, la gran mayoría endémica que habita en este cordón montañoso de la zona cordillerana.

Pero no sólo hermosas aves abundan en estos lugares de la cordillera; también hay mamíferos, insectos, reptiles y anfibios. Se trata de todo un mundo animal de una variedad impresionante. En cuanto a los mamíferos y otros animales terrestres el puma, el zorro culpeo, el quique, el coipo, el pudú y el monito del monte (una de las tres especies de marsupial en Chile) son los más emblemáticos, pero además existen roedores y murciélagos. Los insectos tampoco están ausentes porque abundan las abejas, el rastrero madre de culebra o escarabajo chileno y el chinchemolle; mientras que como reptiles figuran la lagartija esbelta, el gruñidor del volcán y la salamanquesa. Respecto a los anfibios resaltan el sapo de Bullock, la rana de antifaz y la popular ranita de Darwin.

Finalmente es importante saber que dentro de los planes de manejo de la fauna en este territorio andino hay zonas de sacrifico, como lo son por ejemplo los senderos y sitios de descanso en  parques y áreas silvestres. Según indican guías de la zona, el zorro podría ser el animal que más se acerca al ser humano porque generalmente los turistas o visitantes suelen alimentarlos, existiendo también aves que mantienen poca distancia con las personas en busca de alimento. Una práctica sin embargo que no es recomendable por ningún motivo fundamentalmente porque son ellos mismos los encargados de buscar el sustento y de acuerdo a lo que siempre indican los expertos su cadena alimenticia está asegurada. Y así como esta condición está resguardada, podemos concluir entonces que por estos días su habitabilidad debe estar siendo óptima. Es lo que nos queda por imaginar a la espera de estudios e investigaciones que demuestren que ha habido un impacto concreto durante este período de confinamiento humano producto de la emergencia sanitaria que vivimos, Al menos estos cambios, si ya existen, los conoceremos cuando nos volvamos a encontrar con tantas lindas especies del inigualable y siempre encantador reino animal que habita en nuestra Araucanía Andina.

 

 

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